Uno de los principales retos para los fabricantes de jabones naturales es conseguir los colores deseados. Casi siempre ocurre que el color que esperábamos cuando añadimos un colorante no se parece en nada al que buscábamos.
Recuerdo especialmente la preparación de unos jabones que debían ser rojos a base de un colorante natural llamado rojo cochinilla (extraido de las cáscara molida de un insecto). De ninguna forma conseguía el color deseado, ya que si ponía poca cantidad el color rojo vivo del material se volvía rosado sin brillo, y si ponía mayor proporción obtenía un color marrón. Para colmo, al pasar unos días y secarse, ese jabón dejaba de tener tonos marrones para convertirse en algo más rojo. Nunca fué lo que deseaba en un principio.
Debemos tener en cuenta que los colorantes son una composición química mas o menos compleja que ponemos en contacto con un medio muy alcalino. En esas condiciones, se producen reacciones químicas que modifican el color de la mezcla final.
Una forma de no perder mucho tiempo y lotes de jabón, es hacer unas sencillas pruebas antes de dar con la concentración deseada. Os describo unos sencillos pasos:
- Disolver unos 2 miligramos de hidróxido sódico en 30 ml de agua. Añadir a esta solución un trocito de la planta o sustancia con la que queremos colorear el jabón y remover. Observar el tono que adquiere en un medio altamente alcalino.
- En otro recipiente poner unos 30 ml de aceite de oliva templado y disolver una pequeña cantidad de la planta o colorante que vamos a probar y remover. Observaremos el color resultante en un medio ligeramente ácido.
- Preparar un pequeño lote de jabón disolviendo previamente la planta o sustancia en el medio en el que presenta un color mas intenso.
No desesperes si no lo encuentras a la primera. ¡¡SUERTE!!

















